Blogia
I Fought The Law

Dead Christmas

Dead Christmas

Tengo una foto en papel fotografía, tomada más  o menos cuando hacía segundo curso de primaria, en la que salgo con todos mis compañeros de clase posando con nuestro regalitos navideños en mano en el patio del colegio. Lamento mucho no tener un escáner a mano para poder mostrarla, porque vale la pena. Aparte de practicar con ella lo que llamo El Juego de Google -saber qué ha sido de cada uno de los que en ella aparecen a base de búsquedas pero, maldición, 0 de 0 resultados de veintipico personas reconocidas- me llama la atención la inmensa cara de cabreo que pongo en la instantánea. No es para menos. En medio de la foto, un impostor disfrazado de Santa Claus nos había dado un regalo que debía estar valorado en menos de 25 pesetas de la época, lo cual era muy, muy, muy, muy poco. No sólo esa foto, sino algunos recuerdos de la época relacionados también con regalos navideños, me han traído a la cabeza esta canción. Acierta punto por punto lo que debía pasarme por la cabeza con semejante rostro radiante de asqueo extremo anti-navideño. Ya podría ser que me estuviese formando en lo ideológico, siempre dije que algunas cosas de la infancia y adolescencia hicieron de mi una bomba H en potencia.

 

Frank Delgado - Carta a Santa Claus

Querido Santa Claus yo te escribo
pues me he portado muy bien este año.
Yo soy un niño muy caritativo
que a los animalitos no hace daño.

Que me trago la comida
insípida de mi abuela,
que le cargo sus mapures
que le friego las cazuelas.

Soy bastón de los viejitos
en difíciles subidas,
lazarillo de los ciegos
al cruzar por la avenida.

A mi mamá la sigo en sus creencias
y a mi papá le cepillo las botas.
Realizo mis tareas a conciencia
y a fin de año tuve buenas notas.

Y hasta he ganado concursos
que premian sabiduría,
ya no escribo en las paredes
y cuido la ecología.

No me burlo de Carlitos
diciéndole "cuatro ojos",
no le digo "dientefrío" a Manolito
y no lo enojo.

Por eso es que te pido, venerable Santa Claus:
te acuerdes de este niño que tan bien se te portó.
Tal vez un tren eléctrico, un Nintendo, o qué sé yo.
O una patineta, mejor una bicicleta.
Esa es la mejor manera de premiar
a un niño ejemplar.

Entonces, Santa Claus, es que no entiendo
que me hayas traído un camión de madera,
un dominó -que no es ningún Nintendo-
y sobre todo aquella mierda de trompeta.

Te voy a decir que haces
si antes yo no te estrangulo:
esos ridículos juguetes
te los metes en el culo.

Pedante Santa Claus y me disgusta
que hasta el hijo menor de mis vecinos
que un soberbio tronco de hijueputa,
enano con instintos asesinos

se pasea por el barrio, él
con su nueva bicicleta, y yo
y yo con ganas de meterle
en la cabeza la trompeta.

Pero que se cuiden los viejitos
de mi ira despiadada
y si me encuentro a tus renos,
coño, me los cagaré a pedradas.

Por eso es que te digo, decadente Santa Claus,
me cago en tu trineo y la puta que te parió.
Hice de comemierda todo un año y no sirvió,
para el año que viene, sí,
para el año que viene, sí,
para el año que viene seré yo
un niño cabrón.

 

Más sobre el autor en Confluencias

¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres

1 comentario

zenia -

Hola:

Ja ja ja ja ja . Buenísimo
¿Y esta publicidad? Puedes eliminarla si quieres