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I Fought The Law

History lesson

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A finales de 1944, el periodista y humorista Gigluelmo Giannini pone en marcha un semanario satírico, llamado L’Uomo Qualunque, que dará pie al nacimiento de un movimiento político peculiar dentro de la bota del Mediterráneo: el Qualunquismo.

Gianinni parte en su publicación defendiendo la visión de un supuesto “hombre de la calle” que tiene una visión propia cotidiana de las cosas, y frente al cual el nuevo sistema de partidos y la República Italiana ignora, se muestra insensible hacia él y no tiene en cuenta. El semanario defenderá posiciones populistas, simplistas, de un ultraliberalismo formal, que acaban en un conservadurismo chabacano. Aunque desprecia el fascismo, por centralista y constructor de un estado fuerte, sentirá ciertas simpatías por sus inicios históricos como depurador del país y como freno a la subversión de las clases bajas en el país.

En verdad, L’Uomo Qualunque mostrará un desprecio generalizado por partidos, sindicatos, estado, y inicialmente incluso la patronal, por firmar pactos con los sindicatos filocomunistas. El semanario pasará a ser partido después de la presión de miles de lectores, auténticos seguidores de la figura de Gianinni, que solicitaban construir una nueva organización política, a pesar de que la publicación en sí, por su individualismo militante rechaza cualquier polítca basada en "las masas". A partir de su nacimiento, el Fronte de L'Uomo Qualunque será acusado continuamente de simpatías al fascismo, aunque en realidad se trata de una organización con anti-ideología, basado en la negación y no en la afirmación ni de principios, ni de proyecto político alguno. Tal es el asunto que, aunque en un inicio Gianinni habla de no pactar con ningún partido dada la malvada naturaleza de todos ellos, primero intenta colaborar con el muy derechista Partido Liberal y posteriormente intenta influir en el tercer gobierno de Alcide De Gasperi, democristiano, para excluir –muy original- de él a comunistas y socialistas, tal y como se había dado en los primeros ejecutivos democráticos de unidad antifascista. Sorprendentemente llegó a sacar incluso 30 diputados, que desaparecieron en cuanto el neonato partido tuvo que hacer política real, y como anteriormente se ha dicho, apoyar a la Democracia Cristiana.

A todo esto, sobre 1948 un afiliado del Partido Liberal perpetra un atentado contra la vida del secretario general de los comunistas, Palmiro Togliatti. Las huelgas, manifestaciones de protesta y el levantamiento generalizado de las izquierdas hace que algunos se asusten, que otros se descompongan y que muchas cosas cambién.  El qualunquismo, compañero de viaje del PLI, no es ajeno a todo ello.

Las grandes bases del movimiento en el sur, donde contaba con el apoyo de los grandes terratenientes en busca de una opción de orden, acabarán erosionadas en cuanto la DC se refuerce y los fascistas se organicen en el Movimiento Social Italiano. Éste último, junto con el Partido Monárquico, serán el refugio de una gran parte de los simpatizantes y afiliados del Qualunquismo, palabra que será utilizada como término despectivo en el lenguaje político italiano hasta la actualidad. Aquellos que acusaron al movimiento de conveniencia con la extrema derecha, por las posiciones anti-sistema desde una visión reaccionaria, acabarán teniendo en algo la razón. No deja de ser curioso que el mismo Gianinni coincidió en la dirección del diario socialista Avanti! con Benito Mussolini, y que a la vez acabasen ambos siendo fuertes exponentes de la llamada fe del converso, aunque con diferentes caras y en diferentes momentos históricos.

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1 comentario

Tomaquera -

Ya eres modelo a seguir,Esteban.
mirando... http://qualcosadisinistra.blogspot.com/

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