Los estoy escuchando de fondo y creo que ya lo he decidido: quiero ser contertulio. Nunca me han caído nada bien, los asocio a lo que se supone eran los señores sofistas, opinadores mercenerios. Por lo general, y a lo largo del tiempo, me han parecido una casta de parásitos que hacen frente al micro o la cámara de televisión lo que yo hago delante de una cerveza y unos boquerones con los colegas. Con una sutil diferencia en ambos casos: ellos cobran y yo pago las consumiciones.
Es un trabajo muy, muy, muy sencillo. El españolito -o catalán, je, seamos plurales- de a pie ha desarrollado en multitud de ocasiones una capacidad innata para hacer bueno el dicho las opiniones son como los culos, todos tenemos uno. Desde el niño que se encabezona en como se hacen bien los trabajos manuales, hasta el abuelo observador de las obras públicas que considera poco elaborado un encofrado. Hay que tener, por tanto, una capacidad de sentar cátedra sobre cualquier cosa, y además aparentar que se sabe del tema. El españolito medio además de lo anteriormente dicho, tiene la capacidad de dejarse aplastar intelectualmente por aquel que le suelta una sentencia con un mínimo de convicción.
El siguiente paso es labrarse un nombre, como sea. No hace falta ser ni hábil en ello, ahí tenemos a Ramoncín que nunca hizo ni un solo disco digno, o a mi ex profesor Arcadi, perdido en sus manías persecutorias con las fotos de Bauluz y empeñado en ser, cuanto más críptico, mejor. Acuñate un nombre, ten amigos influyentes. ¡Y a vivir!
"Señor Esteban, usted me recuerda mucho a como era yo a su edad". Segundo Gin Tonic y mirada perdida del señor contertulio, presente en una cena de su clase y en la juerga posterior. "Gracias, eso significa que yo también acabaré escribiendo columnas en El País a precio de oro". Incluso siendo contertulio. Collons. A la mierda el infojobs. El Estatut es... blablablabla.
Escuchando: I am the Walrus - Psilicon Flesh
5 comentarios
mia -
Svetlana -
Te invito yo. :)
Un abrazo
Kali -
Ivan -
Colibrí Lillith -