Ten years gone

Hurgando por fotos viejas, escaneadas de cualquier manera, me he encontrado esta instantánea. Más o menos a día de hoy debe cumplir unos 7 años desde que fue tomada. Era marzo de 1998 y las instalaciones de nuestra facultad eran infrahumanas desde hacía tiempo. La provocación que suponía el hecho que, en verano de 1997, demolieran varios aularios para construir un Parque Cientifico modelno-guai y nos mandaran a barracones fue el detonante de todo el Cristo. Nuestro césped iba a ser convertido, ya de paso, en un bonito parking. Y unas cuantas más instalaciones estaban amenazadas. Eso sumado al humillante rosario de goteras, de ventanas que no se cerraban, de una calefacción molesta que provocaba desmayos o helaba. Y sumado a que el terreno donde desde 1992 debía reposar un bello edificio nuevo al lado del CCCB no era más que un descampado en el que se rodaban muchos anuncios de TV a causa de sus llamativos graffitis.
Un día dijimos basta. Cogimos entre los compas AEPeros las hachas de guerra y nos liamos a hacer agitación y propaganda de la buena. Los indepes del BEI, como era habitual en aquel entonces, se tornaron vacilantes, dudosos. Mucha estelada y mucha cinta de Inadaptats pero se cagaban ante el movimiento real. Aquello les desbordaba. Las asambleas abarrotaban el vestíbulo principal y los pasillos que accedían a él. No se hacía ni una clase mientras nos reuníamos, y nuestras acciones -siempre se hacía alguna- eran impactantes, imaginativas. Joan Clos huyendo de una inaguración tras una masa de estudiantes que corrían mientras sonaba la señal de "a la carga" de la trompeta de Sebas, los 7 pisos de escaleras que accedían al comisionado de universidades tomados por estudiantes, ocupaciones de facultad espectaculares, los vicerectores en un hoyo rodeados de casi dos millares de estudiantes cabreados en formación pre-lapidación, un ataúd haciendo de ariete contra la puerta de la Sala de Juntas del edificio viejo de la UB. No nos tosía nadie. LLegamos a un punto de fortaleza, de movilización y de unidad que logramos atemorizar a las autoridades académicas -real, me consta-. Ni las vacaciones de Semana Santa nos anestesiaron, sólo pudo con nosotros el dañino mes de Junio y sus obligaciones académicas. Y en años sucesivos, continuamos.
No se consiguió todo lo que pedimos, aunque hubieron mejoras evidentes -hoy, los chavales no tienen que soportar el ver documentales con aparatos Telefunken de la época de los juegos de Montreal-. La facultad llegará 5 años tarde, no es para tirar cohetes, pero me pregunto yo si ese pozo de basura donde aún están las carreras de letras de la UB se hubiese perpetuado de no haber hecho nada. Y lo mejor de la experiencia: el enriquecimiento personal. Muchos de los mejores se forjaron ahí, y en un tanto por ciento muy elevado hemos seguido fieles al espíritu inconformista que nos movió. No quiero citar nombres, porque me dejaría a muchos, pero en esas emocionantes semanas nacieron algunas de las mejores amistades que hoy aún conservo.
A posteriori me he enterado de opiniones de personas que asistieron, pasiva o activamente, a aquellos días. Por un lado, una persona llegó a asegurarme hace poco que el movimiento lo matamos nosotros por ordenes partidistas -y una mierda, y hay al menos un blogero que puede corroborarlo-. Por otro lado, una estúpida que me encontré en el bar Kentucky me soltó a la cara algo así como "¿tu eras el del partido universitario nosecual, verdad?... no valía la pena hacer tanto el notas" -no sé porque no le pegué dos ostias-. Por otro, los que en su momento nos acusaron de amarillos y pedir sólo mejoras en infraestructuras en vez de poner en jaque las formas de dominación, organización, estructuras políticas y otras paranoias de los forofos de Foucault y Toni Negri -algun día de estos le dedicaré el post al mamonazo del italiano-. Como si no hubiese un transfondo social, ideológico -que lo había- en todo lo que se hizo. Y finalmente, gracias al Arquitecto, la inmensa mayoría -por lo normal personas anónimas- tiene una visión más positiva de todo el asunto.
Dernhelm me en envio hace poco por correo unas cuantas fotos más, de 1999 o 2000, creo recordar. Fueron también grandes años, pero la frescura original ya no era la misma. Se iba perdiendo un poco de fuelle, quemamos nuestros últimos cartuchos contra Pilar del Castillo a finales de 2001 y aquella generación se jubiló. Los que siguieron no fueron, a mi modesto opinar, tan grandes como los nuestros. Hoy sin ir más lejos, paseando por ese entrañable edificio, me he encontrado a un colega de Filosofía que aún anda en estas movidas, y se lo he dicho medio en broma, pero muy claro: a ver si movéis la facultad, que me la tenéis muerta. Es que no se les puede dejar solos, S., no se les puede dejar solos. Al final será un problema derivado de la extensión de la ESO y la retirada de la última remesa de BUPeros. Espero que no, porque si no -y como digo habitualmente- la que nos espera. Aunque me imagino que algún profesor en su momento creería, de la misma manera, que los cagados fuímos nosotros por no exigir aprobados generales como hacían ellos en el 75 y dejarnos atemorizar por unos inocentes exámenes.
Escuchando: Rather be Dead - Refused






