Burn Out
Los blogs se consumen , se queman. Me produce pánico pensar que vayan a acabar, una gran mayoría, pasto del olvido como casi todas las modas generadas por (frase prototípica) nuestro estúpido consumismo.
El otro dia pensé en el asunto y, como mínimo, se me ocurrieron varios usos sociales fenecidos. ¿Alguien recuerda las faldas imitación de piel de vaca? Sí, aquellas que servían como excusa para hacer el chiste acerca de un sofá que Andreu Buenafuente tenía en su programa La Cosa Nostra. Admitidlo, público femenino: tuvistéis una. Sin ir de listillo, me parecían ya en su momento una auténtica aberración estética. Como también durante un tiempo proliferaron los pañuelos en la cabeza, al estilo campesina soviética en peli de Pudovkin. Como hasta hace cuatro días llevar una pulsera de Lance Armstrong, de Samuel Eto’o, de los Papeles en Salamanca, o de la Fundación Pro-niños de Tokelau. Como llevar chinitos de la suerte, ponerse una anilla en el oído con 10 años, comprar Doc Martens para las pezuñas.
En esas estamos, de aquí a cuatro meses, el cementerio de elefantes se convertirá en el micro desguace de otra moda. Aviso que mi poca regularidad actualizando no es preludio de ese destino.
Otro currículum enviado. A ver si suena la flauta.
Escuchando: Victim of changes - Judas Priest





